martes 17 de noviembre de 2009

Tlatoanis y embusteros.

En cómo decir las cosas va casi todo el asunto, en casi cualquier asunto. Eso es cierto, pero en México es casi culto. Lamentablemente no somos seres lógicos, nos dejamos llevar por nuestras emociones, y lo que toca nuestra parte sensible es el cómo no el qué.

Este problema se ve reflejado en muchos aspectos de nuestra realidad, pero en la vida política es apabullante. Podemos seguir los orígenes de este gusto nuestro por el discurso desde dos perspectivas (como nuestros propios orígenes), el Tlatoani mexica y el sofista griego.
Desde el primer enfoque es innegable el poder que tenía la palabra para el pueblo mexica, donde la enunciación equivalía a representación, la realidad misma estaba en función de lo comunicado. Su gobernante máximo era el Tlatoani, que significaba literalmente el que habla. Este canal de comunicación en unívoco, no había lugar a réplicas.
Por el otro lado es a destacar esa tradición que nos viene desde los griegos por la discusión pública y el diálogo, que en su versión más cercana a nosotros reconocemos como retórica, el arte de convencer. Lo destacable a este respecto es la poca importancia que se le da a la realidad en este punto, lo relevante es cómo se presenta el tema. Tan es así que una persona que se prepara para un concurso de retórica lo hace defendiendo, primero una y luego otra, ambas posiciones en un debate.

De modo que al final de los tiempos, hoy, tenemos este país, donde el discurso vence a los hechos, y donde nadie reclama, donde el gobernante toma a la vez el papel de Tlatoani y de sofista, tomando posturas distintas dependiendo de la ocasión y esgrimiendo un poder casi divino de solución. No hay problema irresoluble para aun político en campaña, pero una vez elegido no hay modo de cuestionar su poder.

domingo 15 de noviembre de 2009

Educación progresista

Ayer, mientras caminaba por un terriblemente concurrido centro comercial escuché el siguiente alegato:

Señora madre pseudo alternativa: Ya vámonos Tlahuilcol.
Niño alternativo de aproximadamente 4 años: No maaaa, quiero un helado.
Smpa:Pero se nos va a hacer más tarde, anda vámonos.
Naa4: No, no quiero, no me reprimas. (Gritando a todo pulmón).
Smpa: Vámonos, que va a venir Bush y te va a llevar a la guerra, camina.

No me chingues, ahora Bush es un personaje mítico, equiparable con el coco y asociados. No pude evitar pensar que al mundo se lo está llevando la chingada.

lunes 9 de noviembre de 2009

Miedo

El miedo es un sentimiento peligroso, difícil. Hoy tuve miedo por primera vez en combate. Esto puede obedecer principalmente la la forzada inactividad a la que me había visto sometido por algo más de un mes.

Antes de comenzar y al tomar posición sentía mi corazón latir, latir muy fuerte, más de lo normal. Fui derribado primero pero no completamente y me controlaron, sin embargo logré zafarme. Se siente tan bien que te apoyen cuando peleas, esos gritos de verdad ayudan, son un aliciente especial.

En cierto momento ya lo tenía en posición de derribe, uno bueno, pero al agacharme me congelé, no pude soportar los nervios y caí. Perdí. Me sentí muy mal, me sentí mal por el equipo. Esta sensación es nueva, nunca antes había tenido miedo como tal, emoción tal vez, nervios siempre, pero no miedo.

Escribo esto con la intención de dejar constancia y recordar que debo ser mejor, que el mieod es un limitante y no lo necesito. Quiero ser mejor.

Cambio de Administración

Estando de moda eso de la renovación empresarial con miras a las ventas navideñas este blog mio también tenía pensado realizar cambios, entre ellos destacaban un nuevo diseño en general y un cambio en la temática general, pero luego pensé, lo cual no suelo hacer a diario, ¿para qué cambiar?

Reflexionando un poco sobre los posibles porque llegué a jugar con dos ideas principalmente, a todos nos gusta ser escuchados, en este caso leídos, y siempre es más fácil escribir sobre aquello de lo que conocemos más, o de lo que desconocemos un poco menos, como se quiera ver.

El nuevo diseño pensaba en algo austero en tonos de grises, la nueva temática iba a dejar de lado el horrible egocentrismo y se centraría en explicar cosas varias sobre Química, la Química de a pie, la que explica fenómenos de la vida diaria, y los conceptos que se usan en la Química de la escuela. De esta manera el tiempo aquí me serviría para practicar un poco, pero, siempre hay un pero, no quiero hacer esto.

Por eso me enorgullece presentar a este mi blog, como siempre, sin cambio alguno, porque no tengo necesidad de cambiar, no hoy por lo menos. De lo que tengo necesidad de escribir no es de eso, al menos no todo el tiempo, aunque a veces brota ese espíritu de cuenta cuentos barato de la ciencia no quiero que ese yo me domine. Y quiero quejarme.
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Estoy un poco emocionado, la semana pasada me entró la idea muy duro de que tiene un año, casi, de mi última relación semi-formal (a este nivel se llega cuando conoces a los padres de la señorita pero esta te presenta como su amigo). En este año me han pasado muchas cosas, he aprendido mucho, he perdido mucho. Me siento bien, me gusta quien soy ahora, sin embargo he de aceptar que extraño el tono de frialdad en mi voz. simplemente ya no viene a mi.

Me siento, quiero, pienso, opino, esas relatividades no me gustan para nada, pero ah, son un mal necesario cuando se habla de algo tan complejo como lo es el cerebro humano, tan complejo que depende hasta de la dieta.

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Esto último lo escribo como un reto-recordatorio personal. He decidido por una vez cambiar de aires, dejar de intentar salir con alguna señorita de dudosas facultades mentales que me deslumbre en el momento y buscar a alguien más, digamos, tranquila. Sinceramente esto me causa dudas en cuanto a que tanto puede funcionar algo cuando no hay una real atracción inicial, pero dudo que algo malo suceda si pruebo. Saldré con R. y buscaré la normalidad.

viernes 23 de octubre de 2009

Orbitas estacionarias

Se denomina órbitas estacionarias a aquellas distancias que pueden tener los electrones con respecto del núcleo en un átomo.

Para desarrollar este concepto debemos comenzar por recordar por lo propuesto por Planck a finales del siglo XIX, la cuantización de la energía. Él al intentar solucionar el problema del cuerpo negro se encontró con que la energía no se puede transmitir de manera continua, como se pensaba, si no de manera discreta, es decir, por paquetes. Dichos paquetes se denominan "cuantos".

Por otro lado se sabía que al quemar cierto compuestos en un mechero y hacer pasar la luz por un prisma se obtenían unas líneas que correspondían a ciertas energías específicas.

Niels Bohr utilizó la teoría cuántica para explicar el porque de estás líneas, diciendo que las líneas emitidas se explicaban si imaginamos que las energías que puede tener el electrón en el átomo están cuantizadas. Al ser estas energías función de la distancia al núcleo se obtuvo el resultado de que el electrón solo podía permanecer en ellas. A la energía necesaria para que un electrón cambie de una de estas distancias a la otra le corresponde una línea de emisión.

miércoles 14 de octubre de 2009

Siendo así

Post donde el autor da cuenta de sus dificultades al narrar, porque es bien idiota, y avienta retazos de escritos sin pies ni cabeza.

Conversación

Chica1: Me dijo "Me siento como un barco de velas sobre un mar sin viento"
Chica2: Dile que yo le soplo hacia la orilla que prefiera.
Yo: No mames...

(Luego se quejan de que les diga uno que son zorras)
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Salió del departamento sin decir palabra. No azotó la puerta, lo consideró grosero, pero tampoco se esforzó en evitar el sonido de esta al cerrarse. Contó los escalones al bajar, 42, intentó adivinar el número de veces que los había recorrido en este año y medio. Al llegar a la calle se colocó los auriculares e hizo sonar la música.

Los Arctic Monkeys, que puta coincidencia. Inmediatamente cambió la canción pero no pudo evitar el pensamiento. Recordó a aquel pendejo y como reía de manera idiota al ver payasos peleando. No pudo esquivar la pregunta, ¿qué le ve? Su desconcierto era sincero, no podía (tampoco quería) entender.

Esta secuencia de imágenes lo agobia: Su novia, el amigo de ella, en el departamento de este, fumando yerba. Él la besa. Ella lo besa. Se abrazan, se prueban, se tocan, se funden, se acercan más. El sol se oculta, ellos inician un rito de apareamiento por todos conocido, tienen sexo, el sexo más animal que pudo jamás haber concebido su mente, puro, salvaje, rápido, violador, satisfactorio, odioso, odiable, con la ventanas abiertas. Que mierda.

Piensa, yo pude haberla perdonado si me lo hubiera pedido, pero no fue así. Lo que mejor pudo rescatar de la enumeración atropellada de excusas y reclamaciones que ella le escupió fue que pensaba seguir con ese idiota.

Camina un par de cuadras, tal vez más, quién puede saberlo. Se tranquiliza, o eso cree, la música suena pero su mente encalla nuevamente en lugares comunes. No la odia, no puede, como quisiera hacerlo. No lo entiende, no quiere, que daría por haberlo hecho ya. Suena una vacía canción que inevitablemente le recuerda aquella poco notable película "independiente" a cuya función asistió por complacerla. Que estúpido.
De pronto una nueva sensación se levanta por sobre las demás, lo odia. Quiere hacerle daño, quiere sentir sus puños sobre la cara de ese idiota. Un deseo primitivo se apodera de él. Suena Pantera, que chingón es Pantera, que chingón será partirle la cara. Todo cobra sentido, o lo pierde, da igual.

Entra a un OXXO, toma un refresco, se da un momento para mirar las botellas de licor y de pronto entra. Es ese pendejo, ahora es cuando debería sentir la adrenalina la máximo, fugazmente piensa en encararlo sin embargo solo se agacha y mira hacia otro lado. Se forma en la fila, siente vergüenza, quiere salir pronto de allí.

Siente una presión en el hombro y voltea, su cara refleja temor, es EL OTRO que lo saluda amistosamente. Él no atina a hacer otra cosa más que mirarlo con un gesto suplicante, el otro lo saluda y le señala la caja como única respuesta. La señorita lo mira con desconcierto y le pregunta si desea una recarga para celular. Él no puede responder, no tiene voz, no puede articular palabras. Solo miedo.

Se escucha un grito, gutural, profundo, doloroso, triste y se le puede ver lanzarse sobre el otro rápidamente. Para su mala suerte ese otro lo detiene con un golpe seco. El otro paga una botella de bebida energética y se va. Él se queda tirando, asustado, confundido, triste. Puta madre, piensa, se levanta y se va.

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Tengo una duda, una duda pequeña y fugaz, pero existente, ¿alguna vez te importé? Espero que no, sinceramente.

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En "Amor se escribe sin hache" el autor expone de bonita manera varios vicios en las relaciones amorosas de las personas. Me ha tocado ver una ejemplificación sobresaliente de una de ellos. La relación de una amiga y su novio se basa casi completamente en que él dice muchas pendejadas ingeniosas para hacerla reír.

Bah, soy solo un puto amargado.

domingo 4 de octubre de 2009

I'm just a little drunk

Just a little, just for a moment. He bebido una cantidad moderada de cerveza, pero tal cantidad ha sido suficiente para cuando menos hacerme pensar.

He pensado, pienso, siento que pensaré en ti. En ella, no una evocación univoca y personal, correspondiente realmente a alguien real, si no en un ella genérico, complementario, extraño. Quisiera poder ponerle un nombre y un apellido, poder llamarle señorita algo y afirmarle mi amor incondicional, pero no hay tal. en este punto lo que queda de mi quiere por un momento mentirse, sentir que la ha encontrado, abrazarla y no pensar. No hay tal.

En mis desvarios y paseos diurnos he sentido dos veces que la he encontrado, al parecer no es así. ¿Por qué se mantiene junto a mi esa idea tonta del amor perfecto? No hablo de personas perfectas haciendo las cosas en el modo en que las soñaste, hablo, imagino mejor dicho, a un amor que venza las imperfecciones personales, algo que siendo tan intangible como el supuesto éter pueda mantener unidos a dos personas a pesar de los errores propios del acontecer humano.

Este idealismo me aturde y complica. Quiero, no debería querer. Bah. es lo mismo. Estoy cansado. Hoy me siento bien. Analizando las cosas un poco más de lo debido puedo aventurar que el nombre del blog tiene ahora un sentido distinto. En un principio era algo provisional, un juego sobre mi falta de imaginación. Ahora pertenece a un categoría diferente, el blog no busca un nombre, yo busco un nombre más para otra señorita a la cual añorar. Patético pobre idiota. Ja ja ja.
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Por otro lado, no hay otro lado, no hay más, no hay nada.
-Pendejo, debe haber algo-dice mi otro yo.
-¿Por qué?- respondo aturdido al notar la existencia de ese otro yo.
-Porque lo necesitas para definir la nada. Nada de gente significa que el lugar ha sido ocupado por el aire, por ejemplo.- contesta vivaz, como no he sido en años.
-Dame chance, es licencia poética- Pido humildemente.
-Eres bien pendejo- sentencia y se aleja de mi conciencia.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Poema

Sir Humphry Davy
Odiaba el gravy
y le tenían odio
por haber descubierto el sodio.

(E.C. Bentley, 1875-1956)


jueves 17 de septiembre de 2009

Mi Subconsciente

Mi subconsciente me traiciona, de fea manera. Como se veía venir desde el principio de mi cruzada por suprimir las sensaciones con el Judo he llegado al punto en el que estoy cansado, pero no lo suficiente como para suprimir el sueño. De esta manera he vuelto a soñar. Soñé Con P., que volvía, soñé tristemente que regresaba y sonreía a mi lado. Soñé patéticamente cómos y porques. Desperté con la sensación de aquel que ha creído evadir a su perseguidor para encontrarlo en la esquina siguiente.

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Por otro lado, en un tono un tanto más festivo, desde hace un par de semanas me ronda en la cabeza la idea de invitar a salir a cierta señorita que conocí en Judo. Hoy descubrí que la susodicha estudia primer semestre de preparatoria y tiene 14 años. Soy bien pendejo para adivinar edades. Si no fuera ilegal por mi no habría problema.

martes 1 de septiembre de 2009

Todo va a estar bien

Pereza mental, por así decirlo.
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En estos días estuve revisando dos novelas cortas, "The Catcher in the rye" y "La Tumba". Las similitudes entre ambas me parecen remarcables: el uso de la primera persona al narrar, el lenguaje coloquial, lo ensimismado de los pensamientos, el coqueteo con la muerte. Esto va más allá de acusar de plagio al autor, pasa más por recalcar el hecho de la adolescencia como un momento de soledad. Soledad tan absoluta que ni siquiera un narrador puede romperla, el que cuenta debes ser el mismo adolescente.
Escribo acerca de esto porque en cierto modo me siento identificado con los personajes principales, un poco encerrado en mí. Espero pronto pasar la adolescencia. Tengo 20.

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Conversación Abreviada:

Yo: Wey necesito una novia.
Otro wey: Pues consigue una.
Yo: Es que ninguna cocina, ni sabe coser o lavar. Ni primeros auxilios saben.
Otro wey: ¬¬ pendejo, lo que quieres es que tu mamá se venga al DF.
Yo: YA sé, pero la cabrona dice que no le gusta, por eso busco novia.
Otro wey: Ya, mejor pásame otra chela.

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Sentí el gran deseo de lo prohibido. Algo como hace mucho no anhelaba. Estaba con la chica prohibida, reciente ex-novia de un amigo, en un lugar donde podríamos ser fácilmente descubierto y yo severamente castigado. Me gusta esta chica, la situación era de lo peor, no había modo de que sucediera y entonces era el doble de tentador intentar.
Aún el ser rechazado me producía cierto morbo, pero no tuve las bolas. No pasé de tocar un par de veces sus pechos. Que bonito es discutir pendejadas con esa tensión en el ambiente. Que malo es que no me haya atrevido a llevarlo a cabo.