domingo 15 de mayo de 2011

Domingo por la mañana

O de cómo y por qué no me disgusta la realidad.

Los sueños incumplidos son el verdadero opio del pueblo, decía un profesor de Historia. Lo decía en el peor tenor posible, como invitándonos a  dejar de lado nuestras bonitas esperanzas y abrazar la triste realidad como único refugio ante la hijoputez de la vida.

El sábado reafirmé un poco mi creencia en esto. Podría hacer la historia larga y escribir cada detalle, desde la llamada que me hizo dejar de lado la cruda, pasando por un paseo por Acoxpa hasta correr un par de kilómetros en la oscuridad en un intento de olvidar un poco. Y así las cosas.

A pesar de esto, y muchas cosas aparte, me disgusta un poco menos la realidad. Y conocí  a Janus (fonéticamente Yanus) y a Violet (fonéticamente Vaiolett) y eso estuvo bien.

2 comments:

Janus dijo...

Awww, cosaaa. El mundo es un poco menos malo ahora que nos conoces. Te abrazaría en este momento si pudiera.

Manuel dijo...

¬¬