jueves 26 de mayo de 2011

Saber

El conocimiento es un hecho controvertido. Los filósofos del mundo, tan productivos ellos, aún reflexionan si es posible el hecho de conocer. Por otro lado muchos científicos en el mundo se preguntan la manera en que conocemos y cómo imitarla o estudiarla. Sin embargo en la vida diaria damos por sentado que somos capaces de conocer. De esta manera se establecen los hechos de conocimiento.

Un hecho de conocimiento que siempre me ha gustado, al menos desde que puedo recordar, es la certeza de que voy a sentir dolor. Es la descarga de adrenalina justo en el instante anterior al putazo y el que sepas que eso va a doler pero todavía no lo hace. Es un poco como si el tiempo se detuviera, elongándose bajo el designio de tu pensamiento. Es cagado, creo, o tal vez triste. Muchas veces creo que hago cosas buscando eso. Por eso me gustaba el Judo, la sensación del instante antes del impacto era lo mejor. Y luego el dolor, ja, como la resaca del día siguiente.

Otro conocer que me gusta, supongo que porque de cierta manera se parece al anterior, es aquel que se da cuando te detienes y te das cuenta de lo estúpido que es todo solo para en el momento siguiente continuar con lo que sea que estabas haciendo. Esta especie de epifanía sobre la banalidad de la existencia humana que se desvanece para dar paso a la vorágine de pequeño burgues en la que vivimos.

2 comments:

Janus dijo...

Conocer ciertas cosas le da un toque especial a la vida pero el desconocimiento de otras lo complementa totalmente.
Así como valoras el conocer el dolor que viene después de un golpe hay que valorar el dolor que viene de no saber qué es lo que sigue cuando fijas tus emociones en alguien más.

Manuel dijo...

Exactamente, también pensaba en esa sensación al escribir eso. El desconcierto inherente a exponer tu corazón para ser comido por la otra persona es priceless.